
Desde que los libros de `Twillight´ introdujeron al mundo la posibilidad de vampiros que se resisten a su feroz naturaleza, y sus respectivas adaptaciones a la pantalla grande enaltecieron la imagen de los chupasangres hipersensibles, virtuosos y “buena onda”, el mito del vampiro como lo conocíamos se convirtió de repente en una novela rosa que genera millones de dólares vendiendo playeras, Barbies y bragas con la cara de Robert Pattinson.

































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